
Catamarca en alerta demográfica: el crecimiento natural cayó un 80% en dos décadas
Entre 2000 y 2023 las muertes aumentaron un 44% mientras que los nacimientos se redujeron.
Un informe elaborado por el área de Estadística del Ministerio de Trabajo, Planificación y Recursos Humanos de Catamarca revela una tendencia preocupante: el crecimiento natural de la población —la diferencia entre nacimientos y defunciones— se desplomó un 80% entre los años 2000 y 2023.
Según los datos, en el año 2000 se registraron 8.335 nacimientos y 1.813 muertes, lo que representó un crecimiento neto de 6.522 personas. Sin embargo, para el año 2023, la cifra cayó a solo 1.314 personas, con 3.933 nacimientos —el número más bajo en más de dos décadas— y 2.619 defunciones.
La caída ha sido constante a lo largo del período analizado, sin repuntes significativos. Incluso en 2021, en plena pandemia de COVID-19, se observó el pico de defunciones con 3.527 muertes, mientras que los nacimientos fueron apenas 4.636, arrojando el crecimiento natural más bajo del período, con solo 1.109 habitantes.
En 2022 hubo una leve mejora: nacieron 4.602 personas y murieron 3.112, pero en 2023 los nacimientos volvieron a caer de forma significativa, consolidando una tendencia que inquieta a autoridades y especialistas.
El fenómeno responde a una combinación de factores: una tasa de natalidad en descenso, cambios en los patrones sociales y familiares, dificultades económicas, y una expectativa de vida que no logra compensar la caída demográfica. A esto se suma el impacto sanitario y social de la pandemia, que agravó los indicadores de mortalidad en 2021.
En términos porcentuales, el informe destaca que entre 2000 y 2023 las muertes aumentaron un 44% mientras que los nacimientos se redujeron en más de un 50%, reflejando no solo un envejecimiento poblacional, sino también un cambio profundo en la dinámica demográfica de la provincia.
La situación abre interrogantes sobre el futuro crecimiento de Catamarca y sobre cómo enfrentar los desafíos de una población que crece a un ritmo cada vez más lento, con impacto en áreas sensibles como salud, educación, empleo y previsión social.