
Trabajadores del INTA Catamarca-La Rioja rechazan ajuste del Gobierno
Alertan sobre el impacto en la producción agropecuaria.
Frente al inminente ajuste proyectado por el Gobierno Nacional sobre el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), trabajadores del Centro Regional Catamarca-La Rioja expresaron su enérgico rechazo a una serie de medidas que, aseguran, ponen en riesgo la continuidad del organismo, su autonomía, y el futuro del desarrollo agropecuario en la región y en el país.
La preocupación se centra en un decreto que afectaría directamente la autarquía del INTA y que podría traducirse en la pérdida de más de 1.500 puestos de trabajo, incluyendo a 800 empleados de planta no permanente y 400 becarios. Además, advierten sobre la posible venta de campos experimentales, el cierre de Agencias de Extensión Rural y Centros Regionales, lo que implicaría un virtual desmantelamiento del Sistema Nacional de Extensión y una interrupción del recambio generacional en la institución.
Desde el Centro Regional Catamarca-La Rioja, señalaron que las consecuencias no solo serían laborales. También se verían comprometidos proyectos de investigación, acompañamiento técnico a productores, la soberanía alimentaria, el desarrollo de las economías regionales y, en consecuencia, la sostenibilidad de la actividad productiva en vastas zonas del país.
"El INTA propuso alternativas para continuar con los lineamientos del Gobierno, pero no fueron escuchadas", explicaron. El organismo, con 69 años de trayectoria, ha colaborado con diversas gestiones nacionales, contribuyendo a la transformación de la economía a través de la ciencia y la tecnología aplicadas al sector agropecuario.
En la región de Catamarca y La Rioja, el INTA opera con tres Estaciones Experimentales y 17 Agencias de Extensión Rural. A través de ellas, impulsa programas clave como la gestión de recursos hídricos, el combate a la desertificación en el Chaco Árido, la incorporación de tecnologías 4.0, el mejoramiento genético local, y la inscripción de variedades de cultivos como comino, anís y nogal ante el INASE, lo que mejora la rentabilidad de pequeños y medianos productores.
Los trabajadores también destacaron que el plan de mejora institucional –respaldado por los consejos regionales compuestos por actores públicos y privados– incluía una readecuación de recursos para mejorar la eficiencia sin resignar el rol estratégico del organismo en innovación, generación de conocimiento y transferencia tecnológica.
"Defender la autarquía y el carácter descentralizado del INTA no es un privilegio, sino una condición esencial para garantizar su eficacia y su misión estratégica, más allá del color político de cada gestión", afirmaron.
Por ello, solicitaron a los legisladores nacionales que rechacen cualquier iniciativa que atente contra la continuidad del trabajo que el INTA realiza en el territorio.
“Somos el INTA que investiga, que escucha, que acompaña. Todos los días, en cada rincón del país, trabajamos con productores, técnicos, empresas y comunidades. Mostramos lo que hacemos porque creemos en el valor de lo público cuando se compromete, cuando llega, cuando transforma”, concluyeron.