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Piedra Blanca vivió una histórica y multitudinaria celebración por los 200 años del nacimiento del Beato Mamerto Esquiú

La ceremonia culminó con una multitudinaria procesión por las calles de Piedra Blanca.

Piedra Blanca vivió una histórica y multitudinaria celebración por los 200 años del nacimiento del Beato Mamerto Esquiú

La ceremonia culminó con una multitudinaria procesión por las calles de Piedra Blanca.

Con una masiva participación de fieles, autoridades y representantes de la Iglesia de todo el país, Piedra Blanca fue este 11 de mayo el epicentro de los actos centrales por el Bicentenario del nacimiento del Beato Fray Mamerto Esquiú, en el marco del Año Jubilar Diocesano y de las celebraciones por los 800 años del nacimiento de San Francisco de Asís.

La jornada, marcada por un clima de profunda emoción y fervor popular, reunió a miles de peregrinos en el atrio del histórico templo de San José, donde se celebró la Misa Solemne presidida por el cardenal Ángel Rossi, arzobispo de Córdoba, junto a quince obispos y numerosos sacerdotes de distintas diócesis del país.

Entre las autoridades presentes participaron el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil; la intendenta de Fray Mamerto Esquiú, Alejandra Benavídez; legisladores nacionales y provinciales; el rector de la Universidad Nacional de Catamarca, Oscar Arellano, además de representantes de instituciones civiles, educativas y fuerzas de seguridad.

El mismo lugar donde hace casi cinco años se realizó la beatificación del fraile catamarqueño volvió a convertirse en escenario de una celebración histórica, con la presencia de comunidades religiosas, abanderados escolares, agrupaciones gauchas y peregrinos llegados desde distintos puntos del país, especialmente desde Villa Cura Brochero, en Córdoba, donde Esquiú ejerció su ministerio episcopal.

Durante su homilía, el cardenal Rossi definió al Beato Esquiú como un verdadero “peregrino de esperanza”, en sintonía con el lema del Jubileo 2025 proclamado por la Iglesia universal. Destacó su vida marcada por la sencillez franciscana, el compromiso con los pobres y la defensa de la unidad nacional.

“Esquiú nos enseña que el verdadero pastor camina con su pueblo, se ensucia los pies en el barro de la historia y nunca pierde de vista el rostro de Cristo en el necesitado”, expresó el arzobispo cordobés.

Asimismo, recordó la dimensión profundamente humana y social del fraile catamarqueño, subrayando su defensa de la Constitución Nacional, su llamado permanente a superar las divisiones internas y su convicción de que la fe debía traducirse en servicio concreto al prójimo.

Uno de los momentos más significativos de la ceremonia fue la lectura del mensaje enviado por el Papa León XIV, quien destacó que el Beato Esquiú “dejó una huella luminosa y fecunda en la Iglesia y en la sociedad de su tiempo”.

En su carta, el Santo Padre afirmó que “el beato Esquiú nos enseña a vivir la comunión y la misión evangelizadora de manera concreta, con gestos y obras de bien”, y exhortó a renovar el compromiso con la paz y la reconciliación.

“Que la llamada a trabajar por la paz, a la que el beato catamarqueño supo responder en su tiempo y con determinación y valentía, también resuene hoy con fuerza en ustedes y se traduzca en gestos concretos de amor y reconciliación”, expresó el Pontífice.

También durante la celebración se anunció oficialmente la concesión de la Indulgencia Plenaria para quienes participen de las actividades jubilares vinculadas al Bicentenario de Esquiú hasta mayo de 2027, peregrinando a distintos templos y lugares santos relacionados con la vida del Beato.

La ceremonia culminó con una multitudinaria procesión por las calles de Piedra Blanca. La imagen del Beato Mamerto Esquiú recorrió su tierra natal acompañada por las imágenes de la Virgen del Valle, el Santo Cura Brochero, San Francisco de Asís y Mama Antula.

En un clima de profunda alegría popular, cantos, oraciones y una lluvia de papelitos acompañaron el paso de la columna peregrina frente a la casa natal del Beato, donde se entonaron el Himno Nacional Argentino, el Himno a Catamarca y el Himno a Fray Mamerto Esquiú.

Así, Catamarca vivió una jornada histórica de fe, memoria y gratitud, renovando el legado espiritual y humano de uno de los hijos más ilustres de la provincia.

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