
El Museo Laureano Brizuela celebra al maestro con la muestra “Musas del Acervo”
Nacido en San Fernando del Valle de Catamarca, Brizuela estudió fotografía en Santa Fe antes de dedicarse de lleno a la pintura.
En homenaje al natalicio del pintor catamarqueño Laureano Brizuela, el Museo de Bellas Artes que lleva su nombre inaugurará el próximo jueves 12 de junio la muestra “Musas del Acervo”, una propuesta que invita a recorrer más de un siglo de arte a través de paisajes y bodegones pertenecientes al patrimonio artístico de la institución.
La exposición, de entrada libre y gratuita, podrá visitarse hasta fines de julio en la sede del museo, ubicada en San Martín 316, con horarios de lunes a viernes de 8 a 13 y de 15 a 20, y sábados de 9 a 13.
Un homenaje a través del arte
La apertura coincide con el aniversario del nacimiento de Laureano Brizuela, figura central del arte catamarqueño, nacido el 12 de junio de 1891. Reconocido por su sensibilidad como pintor y fotógrafo, Brizuela dejó un legado invaluable que hoy sigue inspirando a artistas y amantes del arte.
La muestra reúne una selección de obras que van desde 1929 hasta 2024, entre óleos, grabados, acuarelas y esculturas, proponiendo un diálogo entre distintas generaciones de artistas y sus interpretaciones del paisaje y la naturaleza muerta, dos géneros clave en la historia del arte occidental.
Una sala especial para Brizuela
En el marco de este aniversario, una sala estará dedicada especialmente a la obra del maestro catamarqueño, con piezas representativas de su estilo poético y su vínculo con la tierra. Se destaca el conjunto “Historia de un día”, compuesto por seis óleos que retratan con profundidad y lirismo la vida y los paisajes de Catamarca.
Sobre Laureano Brizuela
Nacido en San Fernando del Valle de Catamarca, Brizuela estudió fotografía en Santa Fe antes de dedicarse de lleno a la pintura. Fue uno de los principales impulsores de las artes visuales en la provincia, y tuvo un rol activo como fundador y director de la Comisión de Cultura de la Escuela de Bellas Artes local.
Entre sus obras más recordadas figuran “La Chacrita de los Padres”, “Otoño en Choya” y “Día gris en Pomancillo”, todas atravesadas por una profunda observación del paisaje y una mirada íntima de su entorno. Falleció en 1951, pero su huella permanece viva en la escena cultural catamarqueña.