
Crimen escolar en Santa Fe: por qué un menor de 15 años no puede ser juzgado penalmente
El juez Morabito explicó el marco legal vigente y pidió no reducir el debate a la edad de punibilidad.
El ataque ocurrido en una escuela de San Cristóbal, Santa Fe, donde un adolescente de 15 años asesinó a un alumno de 13 y dejó a otros dos heridos, reavivó la discusión sobre la responsabilidad penal juvenil en Argentina. En medio de la conmoción, el juez de Menores de Catamarca, Rodrigo Morabito, intervino en el debate público con una explicación jurídica y una mirada más amplia sobre el fenómeno.
El magistrado subrayó que, según la normativa actual, los menores de 16 años no pueden ser juzgados penalmente. “Hoy, ese adolescente de 15 años no es punible”, afirmó, en referencia al decreto ley 22.278, que fija ese límite etario. También aclaró que, aunque existe una ley sancionada que baja la edad de punibilidad a 14 años, todavía no está en vigencia y, además, no podría aplicarse de manera retroactiva si perjudica al acusado.
Morabito remarcó que la no punibilidad no implica inacción estatal. Por el contrario, señaló que deben activarse mecanismos de protección, contención y abordaje integral, especialmente orientados a la situación del menor y su entorno.
Más allá del encuadre legal, el juez advirtió sobre el riesgo de simplificar el problema. A su entender, centrar la discusión exclusivamente en la edad de imputabilidad deja de lado factores clave que pueden ayudar a comprender y prevenir estos episodios.
En ese sentido, planteó interrogantes sobre el acceso a armas, los posibles antecedentes de violencia o acoso, y las fallas en los sistemas de control y acompañamiento. También sugirió que estos hechos suelen estar precedidos por contextos de vulnerabilidad, conflictos no atendidos y señales de alerta que no fueron detectadas a tiempo.
Finalmente, el magistrado insistió en la necesidad de priorizar políticas de prevención. Salud mental, vínculos familiares, entornos escolares y presencia estatal aparecen, según su mirada, como ejes centrales para evitar que situaciones de extrema violencia vuelvan a repetirse.