
Adolf Eichmann en Aconquija: la investigación que reconstruyó los años ocultos del criminal nazi en la yunga catamarqueña
Entre los datos documentados y las leyendas transmitidas durante generaciones, Aconquija conserva así un capítulo singular de la historia.
La periodista Gabriela Pomponio, autora de una investigación publicada en la revista Lugares de La Nación, habló con Catamarca a Diario, de Radio TV Inforama, sobre el paso de Adolf Eichmann por Tucumán y Catamarca. El jerarca nazi vivió y trabajó en Aconquija durante la década de 1950, bajo una identidad falsa y vinculado a estudios para un proyecto hidroeléctrico que nunca llegó a concretarse.
La historia de Adolf Eichmann, uno de los principales responsables de la maquinaria de exterminio de la Alemania nazi, tiene un capítulo argentino que durante décadas permaneció prácticamente desconocido: su paso por el norte del país y, particularmente, por la localidad catamarqueña de Aconquija.
El dato volvió a cobrar relevancia a partir de una investigación de la periodista Gabriela Pomponio, publicada en la revista Lugares de La Nación, donde reconstruyó parte de la estadía de Eichmann en Tucumán y Catamarca.
En diálogo con Catamarca a Diario, de Radio TV Inforama, Pomponio contó que el hallazgo surgió casi de manera azarosa, mientras trabajaba en la producción de un itinerario turístico por Catamarca.
“En realidad fue algo como azaroso. Yo me dedico a viajes. Nosotros queríamos armar una ruta verde en Catamarca, habíamos ido a la zona de Paclín y todo el sur de Catamarca y llegábamos hasta Aconquija. Cuando empiezo a hacer la producción del viaje encuentro esta historia”, relató.
El dato llamó inmediatamente su atención, especialmente porque, si bien existían antecedentes e investigaciones sobre la presencia de Eichmann en el interior argentino, su paso por Aconquija no era una historia ampliamente conocida.
“Me pareció que era algo interesante y bueno, ahí con la gente de Aconquija de Cultura y Turismo, ellos me presentaron a Irma, después fuimos a los túneles, al río, me pareció que era como un hallazgo”, explicó.
Eichmann, de jerarca nazi a técnico en el interior argentino
Adolf Eichmann llegó a la Argentina después de la Segunda Guerra Mundial utilizando documentación falsa y bajo el nombre de Ricardo Klement.
Según los antecedentes recopilados por Pomponio, durante su estadía en el país se vinculó con la empresa CAPRI —Compañía Argentina para Proyectos y Realizaciones Industriales—, relacionada con proyectos de infraestructura y estudios hidráulicos.
Fue en ese contexto que Eichmann llegó al norte argentino. Primero habría trabajado en la zona de La Cocha, en Tucumán, y posteriormente se trasladó hacia Aconquija, en Catamarca.
“Él estuvo trabajando en Aconquija, que es Catamarca, y también en La Cocha, en Tucumán, según los registros”, explicó la periodista durante la entrevista.
En Aconquija habría cumplido funciones como técnico aforador, realizando mediciones de ríos y corrientes de agua en el marco de los estudios para el proyecto del dique Potrero del Clavillo.
“Él estaba ahí trabajando con un puesto como técnico, era aforador, recorría la zona, medía los ríos, las corrientes”, señaló Pomponio.
La investigación permitió además ubicar la vivienda en la que habría residido durante su permanencia en Aconquija.
“En Aconquija todavía está la casa que le dio la empresa para vivir cerca de ahí de la unión de los tres ríos”, contó.
El lugar se encuentra próximo a la unión de los ríos Potrero, del Campo y Chacras, donde también existe una antigua estación de aforo vinculada con los estudios hidráulicos realizados en la zona.
Una zona aislada y difícil de acceder
Uno de los aspectos que más llamó la atención durante la investigación fue el aislamiento que presentaba Aconquija durante aquellos años.
La localidad se encuentra en el sector de yungas y sierras que separa geográficamente a Catamarca de Tucumán. Incluso actualmente algunos de los caminos que conectan la zona son de difícil tránsito.
Pomponio explicó que encontró registros según los cuales Eichmann se trasladaba entre La Cocha y Aconquija por caminos que atravesaban sectores de montaña.
“Son lugares de difícil acceso”, resumió durante la entrevista.
La periodista también recorrió personalmente la zona para reconstruir los lugares en los que Eichmann habría trabajado.
“Yo traté de ir y con este año tan lluvioso no pude hacerla, tuve que entrar por Catamarca a Aconquija”, relató al referirse a uno de los caminos históricos de acceso.
Ese aislamiento pudo haber convertido a la región en un lugar particularmente conveniente para alguien que buscaba permanecer oculto.
Los túneles de Aconquija y una leyenda que todavía permanece
Otro de los puntos que apareció durante la investigación fueron los conocidos túneles de Aconquija.
Las excavaciones fueron realizadas como parte de los estudios de viabilidad del proyecto del dique Potrero del Clavillo. Sin embargo, con el paso del tiempo se instaló en la memoria local otra explicación: que los túneles podrían haber sido utilizados como refugios o vías de escape para los nazis que se encontraban en la región.
Pomponio conoció esa versión durante sus entrevistas en Aconquija y posteriormente recorrió los túneles acompañada por un guía local.
“Esta señora dice que para ella esos eran túneles que eran como vías de escape de los nazis en caso de una emergencia”, contó.
Sin embargo, el guía que la acompañó le brindó una explicación diferente.
“Él me dice que no, que es como un mito, que en realidad son estudios de viabilidad del dique que finalmente no se hizo porque se demostró que era imposible hacerlo ahí”, explicó la periodista.
Por eso, la existencia de los túneles está documentada, pero la versión que los vincula con una supuesta red de escape nazi forma parte de una tradición oral que no pudo ser comprobada.
El testimonio de Irma, una niña que lo conoció
Uno de los testimonios más significativos que encontró Pomponio fue el de Irma Valdez, una docente jubilada que conoció a Eichmann cuando tenía apenas cinco años.
Su familia vivía cerca de la vivienda que ocupaba el alemán y su padre le vendía productos de la zona, entre ellos huevos, pollos y hortalizas.
Según el recuerdo de Irma, Eichmann visitaba frecuentemente a su padre y mantenía largas conversaciones con él.
“Ella recuerda que Eichmann vivía cerca de su casa y venía a comprar al papá pollo, huevos, hortalizas y de hecho decía que este señor venía muy a menudo a hablar con su padre”, relató Pomponio.
La relación habría sido cordial. Incluso Eichmann le habría llevado semillas para que el hombre pudiera cultivar distintas variedades de hortalizas.
“Le trajo unas semillas al papá para que plantara”, contó la periodista.
El testimonio resulta particularmente valioso porque son cada vez menos las personas que tuvieron contacto directo con Eichmann durante su estadía en el norte argentino.
“Ya han transcurrido tantos años que no queda mucha gente”, señaló Pomponio.
¿Los habitantes sabían quién era?
Uno de los grandes interrogantes que surgieron durante la investigación fue si las personas que rodeaban a Eichmann conocían realmente su verdadera identidad.
Pomponio explicó que en aquella época existía en la región una pequeña comunidad de personas de origen alemán y que la sociedad argentina todavía no tenía el nivel de conocimiento y conciencia sobre los crímenes del nazismo que existe actualmente.
“En la zona había muchos alemanes”, explicó.
La periodista también recogió referencias sobre otras personas de origen alemán que habrían tenido vínculos con el régimen nazi y que permanecieron viviendo en Catamarca.
En ese contexto, Eichmann podía presentarse simplemente como otro técnico alemán que trabajaba en proyectos de infraestructura.
Su identidad falsa y la distancia respecto de los grandes centros urbanos contribuyeron a que pudiera llevar una vida aparentemente normal.
¿Quién era Adolf Eichmann?
Durante la entrevista, Pomponio también explicó quién fue Eichmann y cuál fue su responsabilidad dentro del régimen nazi.
“Fue un personaje, si me permiten, siniestro”, sostuvo.
Eichmann fue uno de los principales organizadores de la logística de deportación de los judíos europeos hacia los campos de concentración y exterminio.
Su función fue fundamental dentro de la maquinaria burocrática que permitió trasladar a millones de personas desde los territorios ocupados por la Alemania nazi hacia los lugares donde serían asesinadas.
En ese sentido, fue señalado como uno de los responsables centrales de la denominada “Solución Final”, el plan de exterminio sistemático de la población judía europea.
Se estima que alrededor de seis millones de judíos fueron asesinados durante el Holocausto.
La llegada a la Argentina
Después de la derrota de la Alemania nazi, Eichmann consiguió escapar de Europa y llegó a la Argentina utilizando una identidad falsa.
Según la investigación de Pomponio, ingresó al país como Ricardo Klement, nombre con el que posteriormente también figuraría en documentación argentina.
Su recorrido incluyó distintos trabajos antes de establecerse en el norte argentino.
En Tucumán y Catamarca se presentó como técnico y participó en estudios relacionados con recursos hídricos y proyectos de infraestructura.
La investigación histórica citada por Pomponio señala además que CAPRI fue una empresa que empleó a técnicos europeos y que estuvo vinculada con proyectos estatales de planificación hidráulica y obras públicas.
Así, un hombre que había sido parte de la maquinaria de exterminio nazi pudo integrarse a las actividades cotidianas del interior argentino bajo una identidad que ocultaba su pasado.
El regreso a Buenos Aires y la captura
Después de su paso por Tucumán y Catamarca, Eichmann regresó a la provincia de Buenos Aires.
Allí volvió a vivir bajo el nombre de Ricardo Klement y consiguió trabajo en Mercedes-Benz Argentina.
Su verdadera identidad fue descubierta años después a partir de información aportada por personas que reconocieron indicios sobre su pasado.
En 1960 fue capturado clandestinamente por agentes israelíes en la Argentina y trasladado a Israel.
El operativo generó un conflicto diplomático con el gobierno argentino, encabezado por Arturo Frondizi, debido a que Eichmann había sido secuestrado del territorio nacional sin autorización de las autoridades argentinas.
En Israel fue juzgado por su participación en el exterminio de los judíos europeos, condenado a muerte y ejecutado en 1962.
La historia de su captura fue posteriormente llevada al cine en la película Operación final, estrenada en 2018, que reconstruye el operativo realizado en la Argentina.
Una investigación que nació de un viaje
Para Pomponio, lo particular de esta historia es que Eichmann nunca fue el objetivo inicial de su viaje a Catamarca.
La investigación nació mientras buscaba mostrar otro aspecto de la provincia: sus paisajes, sus caminos y sus yungas.
“Él no era el objetivo del viaje, apareció y me pareció súper interesante”, explicó.
El recorrido terminó llevándola hasta la casa donde habría vivido Eichmann, la estación de aforo, los ríos y los túneles de Aconquija.
Pero también la llevó a conversar con quienes todavía conservan recuerdos familiares de aquellos años.
La periodista destacó que el paso de Eichmann por la región abre todavía numerosos interrogantes y que muchas de las historias permanecen en el terreno de la memoria oral.
Entre los datos documentados y las leyendas transmitidas durante generaciones, Aconquija conserva así un capítulo singular de la historia argentina y mundial.
Un lugar conocido por sus yungas, sus ríos y sus paisajes de montaña fue también, durante los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, el escenario donde uno de los principales responsables de la maquinaria de exterminio nazi pudo vivir durante un tiempo oculto bajo una identidad falsa.